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Este es el blog oficial de la RACTES (Red Argentina Contra el Tráfico ilegal de Especies Silvestres).
Somos un grupo personas de varios lugares de Argentina y con diversas profesiones, que estamos interesados en la conservación del ambiente y el respeto por la naturaleza. Esto nos lleva a trabajar de muchas formas en pos de colaborar en la preservación de nuestra flora y fauna.
En este lugar encontrarás una reseña de nuestra historia y objetivos, así como todo aquel material que realicemos para divulgación. Además, será una puerta abierta a todas aquellas consultas que surjan.
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2010.... Diversidad de Vida....

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lunes, 1 de marzo de 2010

Un pedido para los que gustan de la pesca en riós de Argentina

Nos llegó esta información para que divulguemos.

Hay un pez que se llama manguruyú y que está prácticamente en extinción y del que vemos que pescan a los juveniles como si fuera otro bagre. En Rosario lo llaman bagre lagunero y acá (en Diamante) lo venden como manduvé. Bueno, lo que queríamos pedirles es que traten de difundir entre quienes pescan que devuelvan estos ejemplares para que, más allá de que la pesca se encuentre prohíbida con veda total y permanente, tratemos entre todos de lograr que lleguen a ser más grandes y reproducirse y que se recupere la población.

Muchas gracias.

Parque Nacional Pre Delta.

Y le sumamos un cuento con imagenes bellisimas.... "espejo de otros tiempos"

Fuente: Parque Nacional Pre Delta 28 de febrero de 2010

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martes, 29 de septiembre de 2009

La pesca intensiva del sábalo ya está afectando a otras especies

DESASTRE ECOLOGICO EN EL RIO PARANA

Los ejemplares son cada vez menos y más chicos. Y perjudica a dorados y surubíes.

Hubo una vez millones y millones de sábalos en el sur del río Paraná. Daban de comer a los pobladores costeros y a las familias de pescadores artesanales y comerciales, que los vendían para el mercado interno. Sus huevos y larvas eran el alimento de surubíes y dorados, motor de quienes viven de la pesca deportiva. Pero a mediados de los 90 comenzaron a instalarse factorías que llenaron el río de pescadores noveles, para exportar decenas de miles de toneladas. El final de esta fábula, la adivinaría un niño: no sólo se han reducido los sábalos, en cantidad y en tamaño, sino también los surubíes y dorados, que son cada vez más chicos. "Del sábalo sólo hablábamos los biólogos, y en congresos. A nadie le interesaba demasiado porque es un pez con gusto a barro", comenta Claudio Baigún, investigador del Conicet.

"La pesquería del Paraná siempre se caracterizó por brindar beneficios sociales, antes que económicos -señala Julieta Peteán, coordinadora del Programa de Pesca y Humedales de la Fundación Proteger, con sede en Santa Fe-. Miles de familias dependen de esto para vivir. Había un gran mercado interno que funcionaba en las principales ciudades de las costas del Paraguay y del Paraná, y también enviaba pescado a Córdoba, Tucumán, Buenos Aires".

Los primeros frigoríficos se manejaron con volúmenes relativamente bajos de exportación. Pero con el fin de la convertibilidad, las cifras se dispararon. Los dueños de las factorías (hoy son 17) comenzaron a ganar casi $1.000 por tonelada, mientras a los pescadores siguieron pagando 50 y hasta 25 centavos por pieza, de 2 a 3 kilos.

"Los pescadores se endeudaron por el bajo precio, porque el acopiador les adelantaba dinero para futuras capturas, y así fueron perdiendo sus artes de pesca y sus embarcaciones", relata Peteán. Pero como los dueños necesitaban cada vez más gente, contrataron a desocupados. "Por ejemplo, los peones rurales desterrados de sus campos por el monocultivo -precisa Luis Romero, de Baqueanos del Río, en Paraná-. Otros vendieron su maquinita, compraron una lancha y pescan para las empresas".

Así, en 2004 se llegó al récord de exportación de 35.000 toneladas de sábalo ya eviscerado y sin valor agregado. Al sumar las 12.000 toneladas para el mercado interno, y lo que sale país "por izquierda", ese año se extrajeron unas 60.000 toneladas, estima Proteger.

Empezaron a mermar los peces, y también su tamaño: en 15 años, la talla media del sábalo comercial se redujo de 46-48 centímetros a 42, destaca el biólogo Norberto Oldani. A veces es incluso menor, "lo que indica que nos estamos quedando sin reproductores", agrega. En consecuencia, también comenzaron a reducirse los surubíes, en cantidad y calidad: "La talla de primera reproducción del surubí es de 95 centímetros, y se los está capturando de 60. El fin del surubí está a la vuelta de la esquina".

Si hasta hace diez años había unas mil familias que vivían de la pesca en el Paraná inferior, ahora hay una cifra muy superior, difícil de determinar, ya que el sindicato de pescadores santafesino presiona por inflar el censo, e incorporar a más beneficiarios del subsidio que reciben durante la veda.

"Estaremos llegando a 3.000, lo que no significa que sean pescadores de tiempo completo", anticipa el secretario de Producción de Santa Fe, Ricardo Biani. Y reconoce que la mayoría no tiene el mismo comportamiento responsable de los pescadores tradicionales. En ese sentido, todos los consultados por Clarín coincidieron en que el problema de la sobrepesca es de San Javier al sur, y que hacia el norte existe una cultura de respeto por las vedas y las tallas mínimas.

En 2007, la Subsecretaría de Pesca de la Nación puso cupos a la exportación, que han ido bajando de 17.500 toneladas a las 11.000 de este año. "La evaluación biológica se hace con un equipo técnico propio, dos veces por año, y no hay un colapso del recurso. Es mentira que la talla media está bajando", dice el director de Pesca Continental, Mauricio Remes Lenicov. Y culpa a las represas, la contaminación y los pescadores deportivos por la merma del surubí.

Un pez clave
"El sábalo es una especie clave en el sistema, ya que cumple una función ecológica: come materia orgánica particulada que está contenida en los sedimentos y, a su vez, es alimento de otros peces, ya que los juveniles de surubí y dorado se alimentan de los huevos y las larvas de sábalo. En la base de la pirámide trófica hay un vertebrado, algo que no sucede en los demás ríos del continente", explica el biólogo Norberto Oldani.

En primavera remonta el Paraná para desovar; puede nadar hasta 400 kilómetros aguas arriba. Se reproduce por primera vez en el segundo año de vida, cuando alcanza entre 40 y 42 centímetros. Las hembras ponen de 400.000 a 800.000 huevos; como la cantidad aumenta con la talla y la edad, la sobrepesca implica pérdida de diversidad genética, es decir, de los ejemplares que pueden trasmitir los genes del tamaño mayor. Los huevos miden de uno a tres milímetros.

También sufre el turismo
Decenas de miles de entrerrianos y, sobre todo, santafesinos, se dedican a la pesca deportiva, hobby que creció notablemente desde hace diez años de la mano del turismo. Según Adolfo Espíndola, secretario del Concurso Argentino de Pesca del Surubí, en Reconquista la Prefectura estima que salen 35 lanchas por día, con 5 pescadores cada una. "Pero por la extracción voraz, sufrimos una gran reducción de todas las especies. A tal punto, que en 2004 la Federación de Pesca y Lanzamiento de Santa Fe decidió que todos los torneos sean con devolución. Además, la participación en los certámenes cayó en un 50% a 60% -se queja el cabañero Daniel Moretto, de la Cámara de Turismo provincial-. Porque si no sale nada, los pescadores no vienen".

Fuente: 28-09-2009 | Clarín | Sociedad

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domingo, 27 de septiembre de 2009

“Sin pique”… Reflexiones sobre la pesca

¿ Y porqué preocuparme y escribir sobre la pesca? Si, al fin y al cabo es una actividad económica como cualquier otra, como la que realiza el verdulero, o el transportista… Y no, para mí no; porque de alguna manera la realidad que observo en el río me moviliza desde lo más íntimo.

Para mí la pesca no es solo fuente de trabajo; es identidad y sustento para miles de familias; es termómetro de la riqueza y espejo de la depredación silenciosa de los recursos del río. Esos recursos que algunos piensan que pueden dilapidarse y depredarse porque no pertenecen a nadie en particular y otros… que hay que proteger y cuidar porque son de todos; tan de todos que su propiedad nos excede alcanzando a nuestros hijos y nietos; a las “generaciones futuras” como les gusta llamar a los educadores y a nuestros políticos progresistas…
Tal vez por haber nacido a orillas del Paraná y querer sostener el pequeño egoísmo de disfrutar comiendo una buena boga o un sabalito a la parrilla, es que no puedo dejar de expresar lo que veo y siento en palabras.
Y veo: Como día a día se vende en los puestos de pescado, pequeños surubíes y dorados fuera de medida, como continúan depredando los frigoríficos al amparo de los cupos de exportación, como los agroquímicos producen mortandades de peces, cuyas causas nunca nos son del todo esclarecidas, como durante el 2007 millones de armados flotaron en el río afectados por una bacteria de dudoso origen Y todo esto gracias a la ausencia del estado, que siempre necesita de una catástrofe para reaccionar y tomar alguna tibia medida…

La pesquería del Paraná es un importante recurso natural de enorme importancia social y económica para todo el Litoral argentino y concretamente para miles de trabajadores del río y propietarios de pequeñas y medianas embarcaciones.
Ya desde tiempos inmemoriales los pueblos ribereños hicieron de la pesca su medio de vida y sustento, sin caer en la actual depredación.
Pero la suma de pequeñas y grandes ambiciones y la desidia de los funcionarios han permitido que miles de redes, muchas de ellas de mallas diminutas, crucen literalmente las lagunas, colando sus aguas sin reparar en las especies ni en el tamaño de las piezas capturadas.
ero por favor! No me vengan con cuentos… Yo vi. la tristeza en los ojos de los pescadores regresando al puerto de Victoria con sus canoas vacías e intentando inútilmente vender algún insignificante sabalito bajo el sol abrazador del mediodía.
¿Cómo podrán explicar al gurí costero, que los espera en casa, que la riqueza que conocieron ya no existe?…
Y ustedes señores gobernantes… ¿Qué piensan hacer cuando ya no queden peces?¿Qué propuesta tendrán para los pescadores desocupados?. Tal vez, beneficiarlos con algún plan social de hambre; junto a los tamberos sin tambo, los pequeños agricultores sin tierra, los desplazados del monte por la frontera agropecuaria, los ex obreros industriales o los pueblos originarios…
… Y una vez que no haya suficientes sábalos, los frigoríficos se marcharán y la gente ya no tendrá que pescar, con lo cual buena parte de los pueblos de la ribera del Paraná tendrán que encontrar un modo de reemplazar esa producción y también toda una cultura.

Porque ¿Saben una cosa? El pobre siempre pierde… y así se retroalimenta su tan deseado “círculo de la pobreza” que se origina en la falta de trabajo digno, continúa con el aumento de la presión sobre los recursos a cambio de unos pocos pesos, provoca la destrucción de las riquezas naturales y un nuevo aumento de la pobreza y del número de los excluidos del sistema.
Y luego… mas planes, mas punteros políticos, mas clientelismo y por supuesto menos cultura del trabajo.
Si a este coctel le agregamos un poco de droga y le restamos educación; entonces… la bomba está activada. Y nos creemos con derecho a decir –“Estos jóvenes si que son un problema”(como barato), y es que sólo somos capaces de ver la violencia de abajo y no la que de arriba, la que genera este injusto sistema al que todos nos acostumbramos, de una u otra manera a justificar.
Bien … Habría que preguntarle a la presidenta cuando comienza la tan anunciada redistribución de la riqueza. ¿Será tal vez esta realidad la continuación de la Revolución productiva que iniciara Menem en los 90?
Porque por lo que vemos, la gran porción de la torta; en la pesca se la llevan los frigoríficos y acopiadores, en la agricultura las grandes compañías exportadoras, fabricantes de agroquímicos y semillas transgénicas, terratenientes y pools de siembra; en la lechería, la gran empresa láctea subsidiada por el gobierno y en la minería unos pocos piratones internacionales, siempre… y todos de la mano del político vende – patria que supimos conseguir!
Y mientras tanto… cada vez más gente se amontona en “la orilla”, esperando un “pique” que nunca llega…
Pero la pucha!… Parece que hoy no sale nada!!!

Escrito por David Linaro.
Contacto: davidlinaro@hotmail.com
Fuente: El Blog del Río Paraná


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